Con este nombre, uno puede dejarse llevar por la imaginación y pensar en cosas macabras o como poco, misteriosas, dignas de un programa de Iker Jimenez, el de Cuarto Milenio. Y la verdad, es que si te curras una puesta en escena y cuentas alguna historia, que seguro que las tiene, igual hasta lo lleva a su programa, jeje.
El caso es que el lunes por la mañana recibí la llamada de Ramón. Quería saber si me unía a Inma y a él, para continuar con las labores de exploración de la cueva que lleva este nombre. Está ubicada en Pereruela, al lado de la zona de búlder.
Yo le había acompañado otra vez y no conseguimos dar con la entrada. Pero desde entonces, se ha estado informando y gracias a la colaboración de Portales, sabíamos por donde entrar. No tenía ni idea de lo que me iba a encontrar, pero desde luego, nunca pensé que íbamos a hacer una verdadera exploración de espeleología.
El resto de la historia, voy a cortar y pegar del blog de Ramón (http://cifumen.wordpress.com/), ya que creo que la actividad le pertenece y además, explica muy bien los detalles técnicos. Sólo diré, que el lunes por la noche casi no pude pegar ojo y me desperté varias veces agobiado, a pesar de que dentro de la cueva, no tuve esa sensación en ningún momento.
A continuación dejo el relato y un pequeño vídeo:
"Por fin ha caído el mito. Aún tengo una sonrisa en la cara por lo que hicimos ayer. Son ya casi tres años yendo a hacer bloque a Pereruela y nunca pensé que bajo el caos de rocas había semejante galería, que bajo nuestros pies teníamos un mundo distinto. Creo que fue Jose Portales el que en un principio me dijo que había alguna cueva, e investigando con el tiempo, fuimos encontrando cosillas por internet, pero nada que nos hiciera pensar lo que realmente es. Jose fue dando con las entradas pero no sabía que aquello fuera más allá de una simple cueva curiosa. Fue ya este lunes cuando Dani, Inma y yo nos adentramos en su interior. Yendo en el coche todos pensábamos que íbamos un poco a hacer el tonto, que pasaríamos por las aberturas del principio y que ya no habría nada más. El resultado fue sorprendente, aún no me lo creo. Con Dani en cabeza echándole un par, fuimos avanzando de sala en sala. Era supercurioso, buscabas como seguir, probabas por todos los recodos y agujeros, pero sólo uno te llevaba a continuar. Se podría dividir en tres partes: la primera es la más fácil y bonita por las formas de la roca y tienes escapes al exterior; la segunda se complica algo más obligándote a trepar y dar pasos largos, con el riesgo de dar un patinazo ya que la roca está muy pulida, es una zona en la que estás a bastante profundidad y no hay nada de luz. ¡En ella llegamos a encontrarnos con una especie de laguna! de una profundidad que no supimos descifrar, y de por lo menos unos 50 metros de larga. Al final de ella no supimos seguir, se veía un agujero pequeño y daba bastante canguele probar a meterse en él sin saber si tendrías retorno, así que nos salimos al exterior por una especie de canal vertical. Decididos a investigar fuimos hacia lo que sería la salida que yo tenía localizada. Pusimos una cuerda fija y descendimos al interior de la sala que tenía como unos4 metros de altura y el suelo eran como 50cm de agua. A partir de ahí pisando una pequeña piedra que sobresalía del charcazo, conseguimos seguir hasta una hendidura con una caída bastante curiosa. Con dudas de poder seguir nos aventuramos y , como no, el camino seguía. Llegamos a un lugar en el que se ve el exterior e Inma, que se había quedado fuera, nos pasó la cuerda. El siguiente obstáculo era un paso bajo con un charco de 4 metros de longitud. Por suerte esa orilla era de arena y cantos, así que a base de lanzar pedrolos logramos hacer un puente y pasar al otro lado, eso sí, pisando agua. Al otro lado estaba el final de la laguna. Con una pedaleta hecha con la cuerda nos encaramamos a un gran bloque y más adelante salimos por el agujero que nos llevaba a la sala donde abandonamos la segunda parte.
Habíamos hecho todo el tramo de lado a lado, no del tirón, pero habíamos abierto el camino. Tuvimos suerte en cuanto a que de haber seguido y meternos en la tercera parte, no habríamos podido atravesar la charca, ya que en ese lado no hay piedras que lanzar y si quieres pasar , no te queda otra que meter los pies en el agua. De continuar, la hendidura con la caída chunga, tiene pinta de ser más complicada en esa dirección, y llegarías a la sala final en la que ya es casi imposible salir si no tienes la cuerda echada por la que trepar. Así que se puede decir que salió todo redondo.
Para los aventureros…. hace mucho frío ahi abajo, es recomendable llevar guantes porque las manos se quedan tiesas. No es muy sucia, no te manchas más que con alguna telaraña. Basta con ir en zapatillas ya que todos los charcos y pozas los puedes salvar sin mojarte, salvo este del final que ahora tine un puente pero es inestable y complicado; aún así está al final. La primera parte es fácil, la segunda se complica y tiene riesgo de tortazo, y la tercera es la más peleaguda. La primera y la segunda se unen por un estrechamienro en el que entras de cabeza y arrastrado, es lo más angosto que te encuentras pero no da cosa. En la primera y la tercera parte puedes salir al exterior por varios sitios. No hay pérdida ya que es unidireccional, o vas hacia adelante o hacia atrás, aunque pierdas un poco la orientación ese sentido lo conservas, y salvo en la primera parte, en las otras dos sólo hay un camino. Nosotros echamos más de dos horas, pero ese tiempo se reduce ya que fuimos sin saber nada y ayudando a mi dulce Valkiria. Por supuesto únicamente en época de sequía en la que no exista el río y con ningún riesgo de lluvia.
Mucha suerte y ánimo a los que quieran adentrarse"
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