Ya tenía ganas de volver con las tablas al circo de Gredos. El año pasado, Ramón y yo hicimos una intentona, pero resultó ser un fiasco y al poco de salir, nos tocó dar la vuelta y dejar los esquíes en el coche.
Esta semana pasada, echando un vistazo a la web del Refugio Elola, me sorprendió la gran cantidad de nieve caída (anunciaban 80 cm. de polvo) y es que el finde anterior, estaba impracticable según nos contó Raúl.
Fernando nos propuso a Ramón y a mi, combinar la esquiada con algo de hielo, con la idea fija en Aurora Boreal.
Observando la continuidad de la pala
Vistas desde el collado
Comenzamos a foquear pasadas las 10,30, con un cielo limpio, pero un viento norte bastante desagradable. Poco a poco fuímos ganando metros, es una ruta sin dificultades y se logra la cima bastante rápido (menos de 2 horas), aunque nosotros pasamos de ella y nos quedamos en uno de los collados de los altos del Morezón, con idea de buscar un tubo esquiable que nos bajara directos a la laguna.
Foqueando hacia el Morezón
Logramos ver continuidad desde un saliente de piedras y decidimos tirarnos. El comienzo algo peliagudo, ya que la nieve estaba muy dura y un error podría ser fatal. Pero metros más abajo, haciendo travesía a la izquierda, la pendiente relajaba y la nieve polvo hacía acto de presencia.
Esquiada en el tubo
Íbamos encadenando giros, perdiendo metros y adentrándonos en un tubo muy estrecho, con una nieve excepcional, pero en el cuál la ganancia de velocidad iba en detrimento de la seguridad y no sabíamos que podíamos encontrarnos. Fer que iba el primero, se encontró con un resalte de 3 metros y consiguió parar a tiempo, pero no se libró de entoñarse en la nieve y perder un bastón (que apareció después de media hora de búsqueda).
Ramón antes del resalte
La última parte hasta la laguna muy disfrutona, con un buen subidón, mirando hacia atrás por donde acabábamos de descender.
Recreándonos con nuestras huellas
Pusimos pieles y centramos la vista en el cuchillar de las navajas, se veía bastante blanco, pero tendríamos que acercarnos a comprobar si realmente había algo formado. Aprovechamos los esquíes todo lo que pudimos, pero al final, nos tocó progresar con crampones y piolet, por una huella horrible en la que nos hundíamos hasta la rodilla.
Fer foqueando sobre la laguna
Llegamos a pie de vía sobre las 4 de la tarde, Aurora Boreal se veía muy precaria.
Aurora Boreal
Por no irnos con las manos vacías, Fer propuso hacer el Diedro Calé (III). Vía de dos largos que sale de la canal de los diedros. La hicimos en ensamble, con un par de resaltes en mixto que obligaban a no fallar. La disfrutamos, aunque se nos hizo corta.
Llegaremos a tiempo para nuestra partida de Carcasonne???
La luz nos abandonaba por momentos y las nubes habían cubierto el circo. Destrepamos rápido una canal cercana por no ir hasta la portilla de los machos, y logramos encontrar la huella de subida que nos llevaba hasta los esquís.
A las 7 y 10 de la tarde en la laguna, dando gracias a que las nubes se habían evaporado y la luna llena nos marcaba el camino. Ya en los barrerones, el frontal se hizo indispensable, la subida fue eterna. Y aún nos quedaba la esquiada hasta casi la misma plataforma, con la luz de nuestro frontal iluminando unos metros por delante, marcándonos tímidamente las piedras y tocones.
Y de nuevo para casa, cansados pero saboreando la actividad realizada.
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